IA en servicios legales
Luis Barragán González Luna
Como Socio Director de la firma, uno de los pilares estratégicos para este 2026 es enfocar a la firma en el uso responsable de estas herramientas, siempre cuidando la ética y la intervención humana.
No podemos confiar plenamente en ellas, pero sí debemos aprovecharlas: la eficiencia y consistencia que pueden generar es enorme cuando se usan con método y controles.
La conversación sobre inteligencia artificial ya no es futurista: hoy es operativa. En la práctica, la IA está cambiando cómo se investiga, cómo se redacta, cómo se organiza información y cómo se prepara trabajo jurídico en menos tiempo. Pero el punto clave, y el que vale la pena poner sobre la mesa, es que esto no reduce la importancia del abogado; eleva la expectativa del servicio.
Dicho de otra forma: el mercado no está pidiendo “abogados reemplazados por tecnología”. Está pidiendo respuestas más rápidas, consistentes y claras, con el mismo (o mayor) estándar de responsabilidad profesional. Y ahí es donde la IA puede ser una aliada poderosa, siempre que se use con método.
1.- La IA como apoyo: acelera procesos, no sustituye criterio
En el trabajo legal hay tareas que consumen tiempo y, aun siendo necesarias, no siempre representan el núcleo del valor: ordenar información, comparar versiones, localizar cláusulas, armar estructuras, preparar borradores iniciales o resumir expedientes extensos. Bien utilizada, la IA puede apoyar significativamente en esas etapas.
Eso nos permite redirigir energía a lo que el cliente realmente espera de una firma de alto nivel:
La promesa no es “hacer lo mismo más rápido”. La promesa es hacerlo mejor, con mayor consistencia y con mayor enfoque en el impacto.
2.- Lo que no cambia: ética, confidencialidad y responsabilidad humana
En servicios legales, la confianza es el activo principal. Por eso, adoptar IA sin gobernanza sería un error. Un uso profesional exige reglas claras, tanto internas como frente a clientes.
En el fondo, la IA no es un “atajo”; es un sistema que debe operar dentro de un marco: herramientas definidas, capacitación y revisión. La innovación sin control no es innovación: es riesgo.
3.- Eficiencia con enfoque en el cliente: más claridad y previsibilidad
Un tema sensible en el sector, y que conviene abordar con madurez, es el de los modelos de servicio y de honorarios. No porque “la IA cambie el precio”, sino porque está cambiando lo que el cliente valora y cómo quiere contratar.
Cada vez se vuelve más importante para el cliente:
Por eso, tienden a ganar terreno esquemas como proyectos por fases, precios por alcance, paquetes de servicios y estructuras que privilegian claridad. Este enfoque no busca trasladar incertidumbre al cliente; al contrario: busca ordenarla, explicarla y administrarla mejor.
Y un punto importante: el cómputo de horas sigue siendo útil, pero sobre todo para gestión interna. Medir tiempos sirve para planeación, control, eficiencia y evaluación; es una herramienta para administrar mejor la operación y, con ello, servir mejor al cliente.
4.- Transparencia en la relación profesional
Hay una práctica que veremos cada vez más: incorporar, en los contratos o cartas de servicios, una cláusula clara sobre el uso responsable de tecnología (incluida IA). No como advertencia, sino como un estándar moderno de confianza:
En un mercado sofisticado, la transparencia no debilita: fortalece.
5.- El verdadero diferenciador: talento y método
Las herramientas se vuelven comunes muy rápido. Lo que no se vuelve común es:
Por eso, desarrollar talento que sepa usar IA con responsabilidad, y cuidarlo, se vuelve un factor estratégico. La ventaja no está en “tener IA”; está en cómo la integras, cómo la controlas y cómo mantienes la calidad.
Estamos viviendo un cambio drástico en todas las industrias y, como siempre, la prestación de servicios legales es parte de esa transformación. La alternativa no es negarlo; es adaptarnos. Hay cambios desde la forma de trabajo de los equipos, hasta la facturación, la manera de vender servicios, construir propuestas y, en general, el modelo operativo que requiere atención inmediata.
Como Socio Director de la firma, uno de los pilares estratégicos para este 2026 es enfocar a la firma en el uso responsable de estas herramientas, siempre cuidando la ética y la intervención humana. No podemos confiar plenamente en ellas, pero sí debemos aprovecharlas: la eficiencia y consistencia que pueden generar es enorme cuando se usan con método y controles.
Y sobre las formas de cobro, hacia allá se está moviendo el mercado: más claridad por alcance, más previsibilidad y más enfoque en resultados. Todo se resume en lo mismo: adaptarnos, transformarnos y usar la IA como un diferenciador real al servicio del cliente.
Pregunta para la comunidad: ¿en tu organización ya tienen reglas internas claras para el uso de IA (qué se permite, qué no, y cómo se supervisa)?
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